Desde tocar el teléfono hasta conducir sin problemas: la tecnología detrás de la movilidad compartida moderna

Desde tocar el teléfono hasta conducir sin problemas: la tecnología detrás de la movilidad compartida moderna

Abres una aplicación, ves un patinete en el mapa y en cuestión de segundos se desbloquea con un clic. Sales esperando que la batería esté cargada, que los frenos funcionen y que todo el proceso sea sencillo. Desde el primer viaje, la movilidad compartida marca la pauta: los vehículos deben estar siempre cerca, listos para salir, y toda la experiencia debe ser perfecta. Sin embargo, en lo que la mayoría de los usuarios nunca piensan es en la compleja combinación de hardware y software que funcionan en segundo plano para hacer que cada viaje sea lo más fluido posible.

Por qué es importante la tecnología

La tecnología es la base del modelo empresarial de movilidad compartida. Cada viaje depende de ello. Los vehículos necesitan hardware de IoT para bloquear, desbloquear e informar sobre su estado. La conectividad debe ser estable para que los operadores sepan siempre dónde están los activos y en qué estado se encuentran.

Desde el punto de vista del software, los pasajeros esperan que las aplicaciones sean instantáneas e intuitivas, mientras que los operadores confían en los paneles para conocer el estado de la flota, los precios y el soporte. Si a esto le sumamos la realidad del robo, el intercambio de baterías, el tiempo de inactividad y las normativas locales, queda claro lo que está en juego. Sin una tecnología fiable, incluso los pequeños fallos (un patinete que no se desbloquea o un pago que se detiene) pueden acabar rápidamente con la confianza de los usuarios y perjudicar a la empresa.

Dónde empezó

A lo largo de los años, varios fabricantes han ingresado al espacio de IoT de movilidad compartida, ofreciendo diferentes configuraciones de hardware, tecnologías de red e integraciones. Empresas como Teltonika (Lituania), Commódulo (Estonia), Inverso (Alemania), OMNI (China) y otros producen módulos compatibles con varios tipos de vehículos y estándares de conectividad. Cada proveedor se centra en puntos fuertes específicos: algunos dan prioridad a la eficiencia energética o al diseño compacto, mientras que otros hacen hincapié en la cobertura global o en el diagnóstico avanzado. La elección entre ellos depende del tipo de vehículo, la escala operativa y el ecosistema de software que el operador planee usar.

Nuestro socio, Commódulo ya estaba desarrollando IoT para la micromovilidad cuando llegó la pandemia de Corona. De la noche a la mañana, las ciudades cambiaron y todos necesitaron su propia forma segura y privada de moverse. De repente, los patinetes y bicicletas compartidos pasaron de ser un servicio especializado a una parte esencial del transporte urbano, y la demanda de IoT se disparó. Para los fabricantes del IoT, supuso largas jornadas de desarrollo y fabricación, esforzándose por ofrecer dispositivos fiables a gran escala para marcas como Uber, Lime y Hive.

Ese fuerte aumento de la demanda los obligó a crecer rápidamente y les brindó una valiosa experiencia en tecnología de construcción que podía funcionar bajo una presión real. Las flotas que confiaban en los dispositivos Comodule tenían una red troncal en la que podían confiar: vehículos que podían localizarse, desbloquearse, protegerse y gestionarse internacionalmente. Igual de importante, el IoT tenía que integrarse a la perfección con los sistemas de software (como ATOM Mobility). Por eso, era fundamental crear herramientas sólidas de API y SDK, que permitieran a los operadores conectar el hardware a sus plataformas, controlar las flotas en tiempo real y acceder a la información necesaria para mantenerse en movimiento.

Fábrica de módulos

El IoT como cerebro del vehículo

Dentro de cada scooter o bicicleta conectada hay un módulo de IoT, el «cerebro» que conecta el vehículo con la nube. Se conecta a través de redes celulares y envía constantemente datos sobre la ubicación, la velocidad y el estado de la batería. Cuando un conductor pulsa «desbloquear» en la aplicación, ese comando viaja a través de la nube hasta el módulo, que activa el bloqueo electrónico y activa el vehículo. La misma conexión permite a los operadores establecer zonas geofenciadas para no estacionar, enviar actualizaciones inalámbricas o activar una alarma sonora si se manipula el patinete. Los sensores de batería del módulo informan sobre los ciclos de carga y el estado de funcionamiento, de modo que los operadores saben exactamente cuándo es necesario cambiar o reemplazar un paquete.

Todos estos datos se transmiten en tiempo real a la sistema de gestión de flotas, lo que brinda a los proveedores la capacidad de monitorear cientos o incluso miles de vehículos simultáneamente. Para los operadores, estas capacidades significan un mayor tiempo de actividad, una recuperación ante robos más rápida y un control preciso de toda la flota: la diferencia entre dirigir una operación difícil y una rentable.

Crecientes expectativas en el mercado

A medida que la movilidad compartida maduraba, el listón seguía subiendo. Las nuevas generaciones de scooters llegaron con baterías intercambiables, marcos más robustos y una mejor electrónica integrada. Los usuarios se acostumbraron a las aplicaciones que responden al instante, procesan los pagos en segundos y muestran la disponibilidad de los vehículos con una precisión milimétrica.

Al mismo tiempo, aumentó la competencia, no solo por parte de los actores globales, sino también de los operadores locales más pequeños que lanzaban flotas en sus propias ciudades. Para estas empresas, un hardware fiable ya no era suficiente. Necesitaban la capa de software que lo conectara todo: aplicaciones fluidas para el usuario, potentes paneles de control para el operador y análisis para tomar decisiones más inteligentes. Sin embargo, muchos carecían del tiempo y los recursos para crear software por su cuenta.

El software como pieza faltante

A medida que las flotas crecían y la competencia se intensificaba, los operadores se dieron cuenta de que no tenían tiempo ni fondos para desarrollar su propia capa de software. Necesitaban una plataforma lista para el mercado que uniera todo: aplicaciones que los pasajeros disfrutaran usando y paneles que permitieran a los operadores el control total de sus negocios. Ahí es donde entran en juego soluciones como ATOM Mobility.

La plataforma se conecta directamente con Comodule IoT a través de API y SDK, por lo que cada comando de desbloqueo, código de error o actualización de la batería fluye instantáneamente entre la aplicación del usuario y el panel del operador. Casi cualquier empresa puede lanzar una flota con este paquete, desde operadores a gran escala hasta pequeñas empresas recién llegadas a nivel local.

El poder de la integración

Cuando el hardware y el software funcionan a la perfección, la experiencia del conductor es sencilla. Con un simple toque en la aplicación, se envía un comando a través de la nube al IoT, que desbloquea el vehículo y transmite datos en tiempo real en milisegundos. El operador ve al instante el estado del vehículo en el salpicadero: el nivel de la batería, la posición del GPS y cualquier código de error.

Si el patinete sale de una zona geofenciada, el sistema reacciona automáticamente. Si es necesario realizar tareas de mantenimiento, la alerta se marca antes de que se produzca una avería. Al combinar el hardware con el software, los proveedores de flotas obtienen un ecosistema completo: un conjunto creado para mantener los vehículos en línea y a los usuarios satisfechos.

Desde viajes sin interrupciones hasta ciudades más inteligentes

Desde la perspectiva del pasajero, la movilidad compartida siempre debería «funcionar». Eso no va a cambiar. Sin embargo, la tecnología que lo sustenta se está convirtiendo más sofisticadas cada año. Las regulaciones más estrictas exigen servicios más seguros y transparentes, mientras que las ciudades presionan para que se integren en plataformas más amplias de movilidad como servicio. La IoT y el software juntos proporcionan los datos y el control que los operadores necesitan, no solo para cumplir con las normas, sino también para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de la flota y proporcionar información para la planificación urbana.

Para los usuarios, esa sofisticación se traducirá en algo simple: servicios más confiables, seguros para todos los que viajan e inteligentes, con datos del uso en el mundo real que ayudarán a diseñar mejores vehículos, mejores infraestructuras y mejores ciudades en el futuro.

*Este artículo fue creado junto con nuestro socio Comodule.

¿Está interesado en lanzar su propia plataforma de movilidad?

Haga clic a continuación para obtener más información o solicitar una demostración.

Publicaciones relacionadas

Más estudios de casos

Ver todosVer todos los casos prácticos
Blog
🚀 New feature alert: Web-booker for ride-hail
🚀 New feature alert: Web-booker for ride-hail

🚕 Web-booker is a lightweight ride-hail widget that lets users book rides directly from a website or mobile browser - no app install required. It reduces booking friction, supports hotel and partner demand, and keeps every ride fully synced with the taxi operator’s app and dashboard.

Leer publicación

What if ordering a taxi was as easy as booking a room or clicking “Reserve table” on a website?

Meet Web-booker - a lightweight ride-hail booking widget that lets users request a cab directly from a website, without installing or opening the mobile app.
Perfect for hotels, business centers, event venues, airports, and corporate partners.

👉 Live demo: https://app.atommobility.com/taxi-widget

What is Web-booker?

Web-booker is a browser-based ride-hail widget that operators can embed or link to from any website.
The booking happens on the web, but the ride is fully synchronized with the mobile app and operator dashboard.

How it works (simple by design)
  • Client places a button or link on their website
  • Clicking it opens a new window with the ride-hail widget
  • The widget is branded, localized, and connected directly to the operator’s system
  • Booking instantly appears in the dashboard and mobile app

No redirects. No app-store friction. No lost users.

Key capabilities operators care about
🎨 Branded & consistent
  • Widget color automatically matches the client’s app branding
  • Feels like a natural extension of the operator’s ecosystem
  • Fully responsive and optimized for mobile browsers, so users can book a ride directly from their phone without installing the app
📱 App growth built in
  • QR code and App Store / Google Play links shown directly in the widget
  • Smooth upgrade path from web → app
🔄 Fully synced ecosystem
  • Country code auto-selected based on user location
  • Book via web → see the ride in the app (same user credentials)
  • Dashboard receives booking data instantly
  • Every booking is tagged with Source:
    - App
    - Web (dashboard bookings)
    - Booker (website widget)
    - API
🔐 Clean & secure session handling
  • User is logged out automatically when leaving the page
  • No persistent browser sessions
💵 Payments logic
  • New users: cash only
  • Existing users: can choose saved payment methods
  • If cash is not enabled → clear message prompts booking via the app

This keeps fraud low while preserving conversion.

✅ Default rollout
  • Enabled by default for all ride-hail merchants
  • No extra setup required
  • Operators decide where and how to use it (hotel partners, landing pages, QR posters, etc.)
Why this matters in practice

Web-booker addresses one of the most common friction points in ride-hailing: users who need a ride now but are not willing to download an app first. By allowing bookings directly from a website, operators can capture high-intent demand at the exact moment it occurs - whether that is on a hotel website, an event page, or a partner landing page.

At the same time, Web-booker makes partnerships with hotels and venues significantly easier. Instead of complex integrations or manual ordering flows, partners can simply place a button or link and immediately enable ride ordering for their guests. Importantly, this approach does not block long-term app growth. The booking flow still promotes the mobile app through QR codes and store links, allowing operators to convert web users into app users over time - without forcing the install upfront.

Web-booker is not designed to replace the mobile app. It extends the acquisition funnel by adding a low-friction entry point, while keeping all bookings fully synchronized with the operator’s app and dashboard.

👉 Try the demo
https://app.atommobility.com/taxi-widget

Blog
How bike-sharing apps encourage eco-friendly urban travel
How bike-sharing apps encourage eco-friendly urban travel

🚲 Cleaner air, less traffic, and better city living - bike-sharing apps are making it happen. With seamless apps, smart integration, and the right infrastructure, shared bikes are becoming a real alternative to cars in cities across Europe.💡 See how bike-sharing supports sustainable mobility and what cities and operators can do to get it right.

Leer publicación

Bike-sharing apps are reshaping urban mobility. What began as a practical way to get around without owning a bike is now part of a bigger shift toward sustainable transport. 

These services are doing more than replacing short car trips. They help cities cut emissions, reduce congestion, improve health, and connect better with public transport. 

As more cities rethink how people move, bike sharing continues to grow as one of the fastest and most affordable tools to support this change.

Why bike sharing is important

Bike-sharing services now operate in over 150 European cities, with more than 438,000 bikes in circulation. These systems help prevent around 46,000 tonnes of CO₂ emissions annually and reduce reliance on private cars in dense urban areas. They also improve air quality, lower noise levels, and make cities more pleasant to live in.

A recent study by EIT Urban Mobility and Cycling Industries Europe, carried out by EY, found that bike-sharing services generate around €305 million in annual benefits across Europe. This includes reduced emissions, lower healthcare costs, time saved from less congestion, and broader access to jobs and services.

For cities, the numbers speak for themselves: every euro invested yields a 10% annual return, generating €1.10 in positive externalities. By 2030, these benefits could triple to €1 billion if bike-sharing is prioritized.

Connecting with public transport

Bike sharing works best when it fits into the wider transport system. Most car trips that bike sharing replaces are short and often happen when public transport doesn’t quite reach the destination. That last kilometer between a bus stop and your home or office can be enough to make people choose the car instead.

Placing shared bikes near metro stations, tram stops, or bus terminals makes it easier for people to leave their cars behind. This “last-mile” connection helps more people use public transport for the long part of their trip and hop on a bike for the short part. Over time, that encourages more consistent use of both bikes and transit.

In cities where bike sharing is integrated into travel passes or mobility platforms, users can combine modes in a single journey. That flexibility supports wider access and makes shared bikes part of everyday mobility, not just something used occasionally.

What the app brings to the experience

The digital experience behind bike sharing is a big part of why it works. People can check availability, unlock a bike, pay, and end their trip – all in one app. This makes it quick, simple, and consistent.

Good bike-sharing apps also offer:

  • Real-time vehicle status
  • Contactless ID verification and onboarding
  • Support for short trips and subscriptions
  • Usage history and cost tracking
  • Optional features like carbon savings or route suggestions

When users don’t need to think twice about how the system works, they’re more likely to build regular habits around it. That habit shift is what makes a long-term difference for both users and cities.

Wider city-level benefits

Bike sharing isn’t just a transport service. It helps cities meet public goals – cleaner air, lower traffic, healthier residents, and better access to services. When someone chooses a bike instead of a car, it reduces the demand for fuel, parking, and space on the road.

The €305 million annual benefit includes health savings due to increased physical activity, avoided emissions, time gained from reduced congestion, and the creation of jobs tied to fleet operations. Many bike-sharing schemes also improve equity by giving people access to mobility in areas that are underserved by public transport or where car ownership isn’t affordable.

Shared bikes are especially useful in mid-sized cities where distances are manageable and car traffic still dominates. With the right policy support, even small fleets can have a noticeable impact on mobility patterns and public health.

What makes a system work well

Not every bike-sharing system succeeds. To be reliable and scalable, a few things must work together:

  • Safe, protected bike lanes
  • Well-placed stations near high-demand areas
  • Bikes that are easy to maintain and manage
  • Operators that monitor usage and shift bikes to where they’re needed
  • City policies that support cycling and reduce reliance on cars

Successful systems often grow in partnership with city governments, public transport agencies, and private operators who bring technology, logistics, and know-how.

The role of software and operations

Reliable software is what keeps all parts of the system connected. From unlocking a bike to seeing usage trends across the city, operators need tools that are stable, flexible, and easy to manage. For those launching or scaling a fleet, platforms like ATOM Mobility offer ready-made solutions that handle booking, payments, ID checks, live tracking, and fleet control in one place.

The platform supports both electric and mechanical bikes, offers branded apps, and integrates with smart locks or IoT modules for remote vehicle access. It also lets operators adjust pricing, monitor vehicle health, and manage customer support in real time. That means smaller teams can launch faster and scale smarter, without having to build every tool from scratch.

A small change with a big effect

Bike sharing won’t replace all car trips, but even a small shift makes a difference. A few short rides per week can reduce emissions, improve fitness, and save time spent in traffic. When these trips are supported by good infrastructure, public awareness, and seamless apps, the impact grows.

As cities continue to prioritise sustainability, shared micromobility will play a bigger role in helping people move in cleaner, healthier, and more flexible ways. With the right technology and planning, bike sharing becomes more than a service – it becomes a habit that supports better cities for everyone.

¡Lanza tu plataforma de movilidad en 20 días!

Vehículo múltiple. Escalable. Probado.